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Consejos para limpiar puertas de interior

Consejos para limpiar puertas de interior

Consejos para limpiar puertas de interior

En cualquier casa se usan las puertas de interior a diario, y a pesar de ellos muchas veces no se les presta la atención que merecen, tanto en limpiezas generales como en limpiezas más específicas. A pesar de que no nos fijemos mucho en ellas, las puertas de paso acumulan algo de polvo y a veces incluso algo de suciedad incrustada. Pero no te preocupes, si sigues estos sencillos consejos de limpieza mantendrás las puertas de interior de tu hogar como nuevas durante mucho tiempo.

Orden de limpieza de las puertas

Aunque mucha gente limpia en primer lugar todas las puertas de la casa y ya después limpian las habitaciones, esto no es lo recomendable, pues al limpiar el resto de la estancia la puerta puede volver a mancharse (especialmente de polvo) y tocará volver a repasarlas, haciendo el trabajo de limpieza de las puertas dos veces. Por eso nosotros recomendamos limpiar las puertas de interior en el mismo orden de la limpieza de las habitaciones.

Cómo limpiar las puertas

En primer lugar limpiaremos el polvo que se haya acumulado en la puerta usando un trapo ligeramente humedecido con el que atraparemos el polvo sin esparcirlo. Después ya podremos limpiarla con algún producto de limpieza específico para el material con el que esté fabricada la puerta. No te olvides de limpiar los cercos y la parte superior/inferior de las puertas de paso, ya que en zona de arriba se suele acumular polvo y en la de abajo pelusas.

Cómo limpiar puertas de madera

En el caso de que las puertas de interior de tu vivienda sean de madera debes usar un producto limpiador determinado para este material para así mantenerlas siempre como nuevas. Diluye este producto en agua y cuando lo hayas mezclado bien sumerge en él un trapo de microfibra. Escurre totalmente este trapo y limpia con él la puerta con suavidad y en la dirección de las vetas de la madera. Después deberás secar la superficie de la puerta con un paño que le dará el brillo que se merece.

Si prefieres usar productos naturales para limpiar tus puertas de madera puedes mezclar dos partes iguales de vinagre y de aceite de oliva, lo remueves bien y se lo aplicas a la puerta formando círculos. Lo dejas secar durante unos 30 minutos y a continuación usa un trapo seco para sacarle brillo a la puerta.

Cómo limpiar puertas lacadas

Si en tu vivienda tienes puertas lacadas para limpiarlas deberás usar productos multiusos no abrasivos diluidos en agua. Sumerge en esta mezcla un trapo de algodón y úsalo para limpiar tu puerta lacada con mucha suavidad. Es imprescindible que no degrades la perfecta superficie de este tipo de puertas usando productos de limpieza que puedan desgastarla.

Si para limpiarlas prefieres utilizar algo casero y natural puedes usar jabón neutro diluido en agua en vez de un producto multiusos. Si ves que este jabón no puede con algunas manchas en esos casos puedes probar a mezclar algo de alcohol en agua y aplicarlo en la puerta con un trapo suave.

Cómo limpiar puertas de cristal

Si tu puerta de interior es de cristal o tiene vidriera, lo primero que tienes que hacer es quitarle el polvo con un papel de cocina o un paño seco, y después podrás limpiarla fácilmente usando un limpiador específico o multiusos para cristales, te quedará brillante y totalmente nueva.

Como alternativa natural puedes usar amoniaco reducido con un poco de agua para limpiar los cristales. Este producto tiene con un gran efecto desengrasante y limpiador con el cual obtendrás unos resultados asombrosos.

No te olvides de limpiar las manillas

A mucha gente se le olvida limpiar las manillas y pomos de sus puertas, y este es un error tan habitual como grave, ya que estos son los elementos de las puertas más propensos a acumular bacterias y suciedad por el continuo contacto que tienen con las manos.

Uno de los remedios más utilizados para limpiar las manillas de las puertas es el de empapar un paño con vinagre y limpiarlas con este trapo, secándolas después con otro trapo hasta que se le devuelva el brillo al pomo. El amoniaco también funciona muy bien en estos casos. Mézclalo a partes iguales con agua en un recipiente e introduce en él la manilla, verás como la mezcla se vuelve más verdosa y la manilla más limpia y brillante. Si no ocurre esto puede que hayas echado demasiada agua en la mezcla, rebájala menos y verás cómo esta vez sí que lo limpia.

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